"UNA POMPA DE JABÓN"
E-mailCon tres lances y una media soberbia echándose a la cadera al toro, El Cid descubrió el jabón mismo de su pompa. La acaramelada embestida, la largura del recorrido. Brindó al público. Desde los medios, un primer cite por la izquierda. Alegría y son. Toro para esperarlo primero y encajarse después. Por abajo, las dos primeras series de naturales. Buenos de verdad, con el animal metido en la muleta y trazando los muletazos en las líneas de toro. Empujó la plaza que se metió de lleno en la cuestión. En la tercera serie, bajó la faena pero no el toro que emulsionaba su calidad y su fondo. El trato bueno de El Cid también contó: sus distancias, su velocidad, sus toques, sus vuelos.
El momento determinante fue en la primera serie con la diestra: extraordinaria. Por todo. Lo más emotivo de la faena. Conjunción, reunión, ligazón, sutilidad y una verticalidad tan impropia en este torero, pero tan sugerente a la vez. En trenza la serie y un pase del desdén, cautivador. No hubo de ahí hasta el final, otra serie igual. La torería, el sabor, el manejo y el modo, fueron suficientes para rubricar una faena que tuvo dos series excelentes: una por cada pitón. Labor íntegra pero intermitente. La guapeza del toreo accesorio gustó: las trincheras, los ayudados, dos muletazos de pierna flexionada y los pases de pecho a la hombrera contraria. Faena de oreja emborronada por lo que a fecha de hoy es uno de los valores de El Cid: su espada. Un pinchazo y una estocada en los bajos. Ovación para el diestro y ovación para un toro como una pompa. De jabón.
Foto: burladero.com
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Comentarios
Qué hubiera pasado si ese toro sale en otra plaza...
Mal rematadamente mal la cuadra de picar de Las Ventas
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