"EL CID SE ENTIENDE CON UN BUEN TORO DEL PUERTO"
E-mail(Colpisa crónica de BARQUERITO)
AL TORO de la corrida del Puerto, que fue el cuarto, le dio fiesta buena y sabia El Cid. Ese cuarto del Puerto era un toro Carretillo. De excelente reata. Otro Carretillo del Puerto ganó un año, hace ya tiempo, el Premio del Ayuntamiento. Las hechuras infalibles del toro Lisardo: alto, largo, bien puesto. Y su ritmo, visto en el galope libre de salida y bien medido por El Cid en lances de brega muy suaves. Largos los viajes por las dos manos. Descolgado antes de sangrar.
Aunque al toro se le fueron las manos en dos tirones a comienzo de faena, a los diez muletazos estaba asentado y El Cid lo tuvo ya encelado. Una escarbadura, pero pudo con todo la clase del toro: su son al venir a engaño y para seguirlo, la manera de descolgar. De pronto estaba a placer El Cid; encajado pero no tensamente, suelto de brazos, compuesto en las reuniones, que fueron de distinta velocidad, pero en muletazos limpios y rimados. Los de pecho, labrados con perfecto ritmo. Cuando El Cid se echó la flámula a la izquierda, se dejó sentir el runrún palaciego propio. Es famosa en la corte la zurda del torero de Salteras. Una tanda de seis ligados sin perder compás ni pasos, una trinchera y el de pecho. Entonces reventó la cosa.
Con alguna opinión disidente: que si abría más de la cuenta al toro, que si en dos cambiados de remate se había quedado “fuera” y blablabla. Entregado, El Cid estaba ensimismado, redondeó templado dos tandas más, trató de adornarse sin éxito con un farol y con un desplante fatigoso y malogrado, y decidió acabar. Un ligero error: se le había cerrado el toro más de la cuenta y, al amparo de las tablas, se le fue por ellas como los toros rajados. Le dieron la vuelta. El Cid es ahora mismo uno de los cinco más seguros con la espada del escalafón. Una estocada trasera y un descabello. Una oreja cobrada a pulso y no a fuego, porque el toro fue amigo bueno, pero casi porque hubo que remontar ambiente.
Plaza de Las Ventas. Décimo festejo de la Feria de San Isidro. Lleno. Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo, de distinta presencia, con hechuras, y de buen juego en general. Destacaron primero y sobre todo el cuarto. Un sobrero de Santiago Domecq (3º) fuerte, serio y sin raza y otro de Carmen Segovia (5º) grande y deslucido. El Cid, silencio y oreja, Miguel Angel Perera, ovacion tras aviso y aplausos tras aviso, Daniel Luque, silencio en ambos. Saludaron en banderillas Joselito Gutierrez y Guillermo Barbero.
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