TEMPLE Y PODER DE RUBÉN PINAR CON DOS TOROS DISTINTOS
E-mailCRÓNICA DE BARQUERITO (COLPISA)
A HOMBROS EN CUATRO CAMINOS EL TORERO DE TABARRA: FÁCIL CON UN GRAN TERCERO, ENTREGADO CON UN SEXTO NO SENCILLO
Seis toros de Lorenzo Fraile, bien presentados. Todos, 5 con el hierro de Puerto de San Lorenzo, y uno, el segundo, que llevaba el de La Ventana del Puerto. El cuarto se jugó de sobrero. Más terciados, fueron de buena nota los tres primeros, pero el segundo se lesionó un tendón a mitad de faena. Codicioso el primero, elástico el tercero. El sobrero, cinqueño, trotón, rajadito, bondadoso. Manejable el quinto, pero encogido y frío. El sexto, que se soltó sin divisa, fue el mayor de los seis. Badanudo, cargado de carnes, quiso irse a tablas y, sin romper, se acabó a su manera dando. Fueron nobles los seis.
LA PRIMERA mitad de corrida fue bastante mejor que la segunda. Pesó, en todos los sentidos, mucho menos. Primero y tercero, en la frontera de los 500 kilos, tuvieron plaza más que sobrada. El trapío preciso: armado por delante el tercero; más abierto de cuerna y sienes el primero. Bajos de agujas, los dos estaban en el tipo de la ganadería. El primero, de notable fijeza, galopó de salida y sin desmayo; el tercero, frenado de partida, sesgado en los compases de saludo, sangró en una vara lo suficiente y, después de banderillas, descolgó con suavidad. Distinto el ritmo de esos dos toros de tan buen aire. En prueba de ganadería abierta pero bien gobernada.
Es probable que la corrida del Puerto (de San Lorenzo) lidiada hace un año aquí mismo fuera en conjunto de mejor nota que esta otra. No pocos puntos de la de hace un año vino a sumarlos un bravo y fiero sobrero del segundo hierro de la casa: el de La Ventana (del Puerto). Por calidades, sin embargo, tanto el primero como el tercero de la baza de ahora dejaron alto el pabellón.
Santander, 24 julio 2010.
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