EN SANTANDER TRES TOROS DE NOTA PARA EL PUERTO
E-mailEL PRIMERO UN TORO CON HECHURAS EXTRAORDINARIAS, BAJO, PROPORCIONADO, PERO CON SUS PITONES Y SUS PUNTAS.
EL SEGUNDO PELEÓ EN EL CABALLO Y SE DESLIZÓ TAMBIEN EN LOS CAPOTES.
EL TERCERO, MÁS TERCIADITO, SE TEMPLO TRAS PASAR POR EL CABALLO, DONDE EMPUJÓ CON BUEN ESTILO Y CASI DESCABALGA AL PICADOR.
La corrida empezó con un toro de hechuras extaordinarias, bajo, proporcionado, pero con sus pitones y sus puntas. Todo lo que hizo en los primeros tercios fue bueno. Lo midieron en el caballo y lo lidiaron con tino. Ponce, que brindó a Santander y comenzó insuperable por bajo, no reventó con el toro ni pareció a gusto con el excesivo celo del astado, que flojeó por acusar su entrega. Compuso periférico en las primeras series el valenciano, luego quiso entonarse sin encontrar las distancias y la armonía de otras veces y la faena nunca explotó. Toro bueno del Puerto. Mató de media efectiva.
El segundo peleó en el caballo y se deslizó también en los capotes. Manolo Sánchez no quiso dejarlo pasar y enseñó su clase y la del toro en un breve apunte con la capa. Sánchez quiso plantear el toreo en un palmo de terreno y el toro, pese a ello, embistió por abajo y bien. Otro toro. La faena fue deslabazada y ganaron los desacoples a los muletazos buenos. Entonces, el gran toro, se lastimó una mano pero siguió embistiendo a la provocación. Cosas del tuétano de la bravura. Manolo Sánchez ajeno a la lesión, siguió. Excesivo y sordo al sensible público. Igual que con la espada y el descabello. Para olvidar.
El tercero, más terciadito, se templó tras pasar por el caballo, donde empujó con buen estilo y casi descabalga al picador. La cuadra francesa Bonijol, que debuta en Santander, comenzó a sentirse desde ayer en la novillada. Grande fue una chicuelina de mano baja de Pinar. Este tercer toro fue otro de cante grande. Bravo. Y Pinar anda sobrado de capacidad y técnica. Por el derecho, lo ligó con suficiencia, comunicando con el tendido, que se rompió con el manchego pronto. Por el izquierdo, le corrigió pronto el "exceso" de codicia. Sin despeinarse. Luego se explayó. Faena de torero cuajado. Más capaz que artista. Con la espada fue un cañón pero el toro, de bravo, se tragó la muerte.
Santander, 24 julio 2010. Daniel Hernanz.
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