BUENA CORRIDA DEL PUERTO EN ALICANTE.
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El Cordobés y Rivera triunfan con una buena corrida del Puerto en Alicante.
El Puerto de San Lorenzo comienza a tomar aire. Hasta el día de hoy, su temporada estaba siendo mucho más que discreta. Sobre todo por sus pasos por Madrid y Sevilla. Pero ha sido en Alicante donde ha lidiado su corrida más interesante y con posibilidades de todo el año. Un encierro en el que han destacado, con sus matices, cuatro toros. Y que terminaron por encima de la terna.
Las corridas de las denominadas ‘mediáticas' tienen sus características, más que peculiares. El objetivo es ver salir a los toreros por la Puerta Grande aunque para ello se sacrifique el disfrutar del toreo del bueno. En la sexta de Hogueras, de eso hubo poquito. Cinco orejas de corte ‘populista'. Es la injusticia del Reglamento y de la incompetencia de muchos presidentes. Manda narices que se premie igual la faena que realizó días atrás El Juli que lo que hoy hicieron El Cordobés, Rivera y Cayetano.
De esos cuatro toros con nota, dos fueron a parar a manos del cabeza de cartel. En un año de tanta crispación y enfados a doquier, da gusto ver a un torero que transmita ese optimismo y alegría. Lo de cuajar a sus dos toros, ya es otra cosa diferente. Su primero salió manseando y poniendo en jaque a su cuadrilla. Haciéndose el amo del ruedo.
El de El Puerto fue uno de esos toros muy típicos en esta ganadería. Buscó los chiqueros pero también tuvo su castita y transmisión. Brusco, eso también. En esos terrenos desarrolló El Cordobés casi toda su faena, basada fundamentalmente por el pitón derecho. Nunca terminó de acoplarse con un toro que pedía una mano poderosa y que tampoco era nada fácil. Aún así, intentó dar alegría a su faena, a la que le faltó reposo y tranquilidad.
El cuarto fue el mejor de todo el encierro. Un ‘salmantino' encastado, que acudía con docilidad, alegría y prontitud a la muleta del diestro. El Cordobés aprovechó esa buena inercia del toro y lo mucho que repetía, para sacar dos tandas por el derecho de mayor ligazón, pero faltas de empaque y profundidad. El animal se abría mucho en cada muletazo lo que unido a su ventajista colocación y su toreo a media altura, hizo que el toro le venciese la pelea.
Ya en el segundo tramo de faena, El Cordobés fue El Cordobés. Saltos de la rana y cabezazos para provocar el entusiasmo de los tendidos de sol, coreando aquello de ¡Manolo, Manolo es cojonudo, como Manolo, no hay ninguno! Muy a favor del torero. Con la espada, pinchó en el primer encuentro... pero le pidieron con fuerza la segunda oreja. Esta vez sí, el presidente acertó.
El segundo toro de El Puerto tuvo muchísima calidad en su embestida. Pero le faltó un punto de transmisión y fuerza para ser mucho más completo. Embistiendo muy despacito, para que le hicieran el toreo de verdad. Rivera no lo hizo. Muletazos de uno en uno, vaciando la embestida hacia fuera y tomando todas las ventajas posibles. A pesar de eso, se le vio relajado delante de la cara del animal. Una oreja y victoria del toro. Tampoco convenció Ordóñez con el quinto, otro animal manejable y venido a menos, al que realizó una labor populista, carente de contenido.
En cuanto a Cayetano, sigue preocupando. Y eso que con el noble y buen sexto, que se empleó en el tercio de varas y que no acusó en exceso una fuerte voltereta, mejoró respecto a sus actuaciones pasadas. Aquí sí se pudo Cayetano gustar algo más, toreando con más temple. Pero siempre con el pico. Y sin apreturas. Su oreja fue la más merecida de la tarde. Al tercero le castigaron en exceso en varas, llegó muy parado a la muleta y Cayetano tampoco tuvo las ideas claras.
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