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May 19, 2012
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PERERA SE MANTIENE IMPARABLE Y SALE A HOMBROS EN VALLADOLID.

El diestro extremeño, en racha, corta cuatro orejas.

Crónica de Barquerito. Valladolid, 7ª de feria, 12 sept 2008.

CRÓNICA DE SUR.ES

El toro de mejor nota de la corrida de Puerto de San Lorenzo de ayer en Valladolid fue el sexto. Salió frenándose, Perera le aguantó las tres primeras frenadas y, en lidia de mimo y por delante, se salió a los medios lance a lance. Media de broche, con el toro entregado, muy bonita. Pero no de remate, como debiera. Le pegó dos capotazos más Perera al toro. Sobraron los dos. Ese detalle, señal de sobreabundancia y exceso, iba a ser marca de Perera en corrida de ruidoso balance. El propio balance fue un exceso: cuatro orejas.

Miguel Angel Perera yDos del tercero, y la segunda de ella fue un viva Cartagena del palco; y las dos del sexto tras un aviso que sonó con dos minutos de retraso. Cuando el toro del Puerto se echó tras cumplida resistencia, ya habían transcurrido los quince minutos reglamentarios.

Al tercero lo mató Perera por arriba e inapelablemente. Aunque no llegó a haber más que una tanda de verdad ligada, una cogida de Perera, empalado y volteado en un cite con la izquierda, le dio carga de emoción a la faena, abierta con el pase cambiado por la espalda en cite de lejos. Trabajo, luego, más amontonado y precipitado que propiamente construido o pensado. Gacho y capacho, muy afilado, ese tercero de corrida cobró antes de banderillas demasiado capotazos. Los ataques del diestro extremeño fueron de no perder un minuto. El toro le pisó la muleta antes y después de la cogida más de una vez. La faena tuvo, en fin, su parte de agobiante refriega.

Por su parte, El Juli liquidó de habilidosa estocada. El segundo fue toro bravucón, se soltó del caballo cuando se cansó, escarbó y no quiso ni en su querencia. Andarín y distraído, no fue propicio. Manzanares anduvo fácil. El Juli dejó su firma con el capote y en unos péndulos de muleta más que singulares. De todos los lances de capa, una larga enroscada para rematar un quite por chicuelinas en los medios fue una joya. Los péndulos con la muleta a toro parado y los desplantes de columpio aliviaron una sorda faena. Siete pinchazos sin fe le pegó El Juli al toro y sin pasar ni una vez. Y tres descabellos.

Manzanares descubrió inesperadamente que el quinto de la tarde, emplazado de salida y al trote de manso, cambió en la muleta. Embestida acaramelada y muy despaciosa. A ese son se acopló Manzanares, que aguantó los momentos de vacilación del toro y, luego, dibujó primorosamente por las dos manos. Un metisaca feo y una estocada caída.

Entrega de toro y torero

Perera se dejó sin picar el sexto y el toro se arrancó ya bravo en banderillas. Un banderazo para abrir faena y en cadena siete muletazos de ir jugando en trenza hasta plantarse en los medios las dos partes. Entrega de toro y torero, que abrió hostilidades con una tanda en redondo abierta de largo. Cinco y el de pecho. Las tandas de muletazos se fueron sucediendo unas tras otra, casi calcadas. Por la mano izquierda, menos sujetado, el toro le hizo a Perera perder pasos, así que, hallada la distancia y resuelta la fórmula, los muletazos de tacada fueron carambolas de mano diestra.

Parecía que tocaba ya cuadrar y que iba a cambiar de espada Perera, pero no. Encantada la gente con el dos por el precio de una. Sobrecogidos los más cuando Perera se enredó en circulares y trenzas forzados pero firmísimos. Descalzo Perera tras perder una zapatilla en un pisotón. Intentos de provocar un indulto. Bueno era el toro y brava su resistencia. Un pinchazo, una estocada defectuosa, a hombros, cierto delirio.