Prueba nuestros ibéricos

Desde que pusimos en marcha nuestra web el día 26 de Octubre del 2007 ya nos han visitado:
mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterhoy23
mod_vvisit_counterAyer433
mod_vvisit_counterEsta semana2033
mod_vvisit_counterLa semana pasada3190

May 19, 2012
Gracias por vuestra fidelidad


LOS HONORES, PARA EL PUERTO.

Toro del Puerto de San Lorenzo

Si hubo algo que de verdad mereció acaparar todos los titulares, por encima de cualquier otra circunstancia, fue la corrida del Puerto de San Lorenzo. Ayer, el ganadero Lorenzo Fraile trajo, otra vez, a Salamanca un corrida de lujo en cuanto a juego y presentación. 
Salamanca, 14 octubre 2006. PATRICIA CARNERO.

 

Fue un encierro de bella estampa y presentado, con armónicas hechuras, bien armado y donde el juego en la plaza fue todo un espectáculo. Vamos, que en líneas generales si uno era bueno, el otro era mejor. Y así sucesivamente, aunque lo mejor de todo llegó en la segunda mitad de la corrida, donde el personal disfrutó con el juego de los toros serranos. En la segunda parte fue todo un recital, un canto a la bravura y una estampa a la grandeza ganadera de esta tierra. Todo bueno, a pesar de que fueron duramente castigados en varas.

Pero tantas cosas importantes a la hora de lucirlas, las taparon, pues fue una pena que al verdadero triunfador, que fue Lorenzo Fraile y sus toros del Puerto de San Lorenzo, el palco le restara protagonismo para regalárselo a los toreros. Pues ya que se puso tan generoso, no debió ser tan cicatero con los toros. Pues si dio tanto, al menos una res del Puerto se mereció los honores de la vuelta al ruedo. Pues desde luego, que si en vez de ser la corrida de Loren ‘el del Puerto’ es de un ‘currito’ (sobre todo si es Domecq) a estas horas estamos hablando de al menos una vuelta grande. Y si no son Domecq y sí otras torifactorías comerciales, como puede ser Fuente Ymbro, ahora mismo estamos escribiendo que en La Glorieta hubo un indulto. Que sí, que sí, que aquí se valora más lo de fuera que lo de casa.

Pero bueno, para el orgullo del Puerto queda la nueva página escrita por su divisa sobre las arenas de La Glorieta. Y entre la afición local, el gusto de ver triunfar a uno de los mejores hierros de la tierra ante el paisanaje. Por eso, duele que la presidencia regalara a otros para quitarle al del verdadero mérito. Y duele mucho más que a un hombre de talante, buen aficionado, sabiendo estar y que conoce profundamente el toreo, se le fuera la tarde. Pero se le fue desde el momento que premió a Marín con una oreja tras una insuficiente petición.

Largas ovaciones
Ya digo, los toros del Puerto fueron los protagonistas de la tarde y los merecedores de las más largas ovaciones. Luego, es cierto que los espadas tuvieron momento de interés, pero con muchos altibajos, pues mientras que Jesulín de Ubrique no quiso ni ver a su primero (mejor que no verlo, no lo entendió), sí se lució y tuvo pasajes de mucho interés en su segundo, al que le cortó las dos orejas (gracias a la generosidad del presidente Paco Tello).

También salió a hombros Serafín Marín. Y bien es verdad que su carrera necesitaba ahora un éxito en una plaza importante tras la mediocre campaña que ha protagonizado. Pero más cierto es que su puerta grande fue de pan con tocino, es decir, sin nada de exquisiteces. Fue una salida a hombros que le regaló el palco, pues con una vuelta al ruedo hubiera ido ‘aviado’. Pero se encontró con un triunfo de los llamados de ‘gratis total’, pues ahora, Serafín Marín muestra una abulia total en el ruedo y está muy lejos de aquel intérprete que lanceaba con tanto gusto, que tuvo al toreo pendiente de él. El mismo que estuvo a un palmo de ser figura, pero que al final le faltó un arreón para alzarse a la cima. Pero ahora se ha dormido y ayer, la plaza de Salamanca, fue el vivo reflejo de su gris temporada. Fue todo el reflejo de no verlo claro, ni encontrar terrenos y distancias.

Bueno, y referente a las salidas a hombros, también pudo hacerlo Matías Tejela, pero sucedió que fue cogido al entrar a matar al sexto. Se trató de un gran toro al que tardó en ver y por tanto, su faena fue de menos a más a medida que el torero se orientaba. Después, en su segunda mitad hubo gusto, relajo, armonía en sus muletazos (sobre todo por la derecha).

Regreso triunfal
Jesulín volvía a Salamanca y cayó de pie, pues ni echándose a soñar pudo imaginar que le tocaría ese pedazo de corrida de toros.

Hubo temple en la faena a su segundo. Ésa fue la virtud del trasteo, su prodigioso concepto del temple, todo ello una vez que descubrió los terrenos donde torear a aquel magnífico ‘fraile’ que le tocó en suerte. Cuando tras varias probaturas encontró al toro, justo en los terrenos del ‘1’, entre las dos rayas de picadores comenzaron sus muletazos lentos, rítmicos, bien trazados. Todo con mucha suficiencia y donde el toro es el gran protagonista acudiendo pronto a los engaños. Humillando con el morro por el suelo. Luego, como mató bien y el palco había regalado una oreja en el toro anterior a Serafín Marín, al presidente, Paco Tello ya le llevaron los acontecimientos, se le fue la tarde y puso muy alto el baremo. No le quedó más remedio que regalar el doble trofeo y hacerse tombolero. Entonces, una faena que era de una oreja importante, fue de dos.

A partir de ahí, con los regalos, se le restó protagonismo a los toros del Puerto de San Lorenzo y se le dio de balde a la terna de toreros.

Y entre esas cosas de balde estuvo el premio excesivamente generoso a Marín, a quien parece que se le ha olvidado torear de capa. Ya lo lancea como antes, echando la capa adelante y trayendo toreados a los toros. Luego, a ese primero de su lote no le encontró la distancia y mira que hizo una faena larga, por un lado, por otro. Pero sin romper en ningún momento.

Con su segundo, un gran toro que embestía con el morro por el suelo no anduvo. Y hasta lo desarmó en alguna ocasión. Además, no vio el magnífico pitón izquierdo, que era donde estaba el secreto de la faena y donde debía haber atacado desde el principio. Pero el torero no lo vio y se le fue la tarde entre un mar de dudas, aunque menos mal que el palco le premió por dos veces, con lo cual lo que debía ser un fracaso -para él- a lo mejor fue un éxito. Pero quien estuvo en la plaza evidentemente vio a un Serafín Marín muy lejos de sus mejores tiempos.

El tercer toro, que le correspondió a Matías Tejela fue el peor de la tarde, rebrincado, quedándose corto y complicado fueron sus principales características. Mientras, el madrileño buscó por un lado y por otro meterle mano; entonces, con oficio y decoro se lo quitó del medio, aunque hubo gente que le pareció insuficiente.

Luego, con sus dos compañeros triunfando y abierta la puerta grande (Jesulín casi merecido; Serafín, de regalo), Matías se encontró con otro gran toro y a pesar de tardar en verlo, su final fue muy importante y sobre todo, presidido por la torería, especialmente en varios derechazos con mucho gusto y calidad, en los que supo medir y aprovechar el temple del toro. Entonces, en esos instantes surgieron de sus telas los momentos más artísticos de la tarde.

Luego, al ver el triunfo claro, no se amilanó con la espada, se tiró con el corazón y resultó herido. Poco después, con un torniquete dio la vuelta al ruedo y pasó a la enfermería. Entonces sacaron a hombros a Jesulín y a Marín, pero la gente hablaba del buen juego de los toros.

www.tribuna.net 15.10.07